El mito chino y China en marcha

Camilo Sun

* * *

2.  INICIÓ DEL CIELO Y LA TIERRA.

  
En esta primavera regreso a mi pequeño pueblo. Ahora por la mañana cuando vengo llegando por el camino, todos los conocidos que no he visto por largo tiempo no tienen reproches que hacerme porque soy un hijo marcado por otra tierra. Por lo contrario, me  abrazan con cariño y  calor. El sol rojo brillante en la cumbre de las montanas, las flores blancas de los manzanos, los perales y los ciruelas, y las flores rojas de los durazneros. Y las flores silvestres de colores y la  alfombra de hierbas verdes de las montanas también me dan la bienvenida con sus olores verdes y dulces como la leche materna. Me llaman afectuosamente con su voz: el viento canta suavemente sobre los árboles, unos gorriones cantan volando por el cielo azul, y un arroyo  corre camino abajo de senda: “tintin” “tintin” ¡Qué familiar! Todo eso me lleva al sueño de mi infancia y me emborracho.
  
 De repente unas voces me llaman desde el hermoso sueño y dos niños llegan delante de mi, y me examinan con una mirada sorprendida. Recuerdo entonces una poesía de Hezhizhang, famoso poeta de la dinastía Tang de China:
  
     “Salí joven y regreso viejo,
      La voz igual todavía, y el cabello más cambiado
      El niño lo encuentra y no lo conoce
      Le pregunta riéndose ¿de dónde vienes?”
 
  Atrás queda ese niño tomado de la mano de una niña. Caminan y siguen su discusión:
 “¡En este mundo primero hay un huevo!” Dice el niño.
 “¡Primero es la gallina!” dice la niña.
 “¿Si no haya un huevo, de dónde proviene la gallina?”
 “¿Si no haya una gallina, de donde proviene el huevo?”
 “¡El huevo es primero, la gallina después!”
 “No! No!”
  
 Ellos ya están más lejos. Sus discusiones suenan como la voz de arroyo: “tintin”.
  
 ¡Que se parecen a mí! La cuestión común de huevo y gallina también la dicen nuestros propios niños. Es una tema eterno de la humanidad. Como otras cosas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Y a dónde huyo?
  
 Y cuando las cuestiones no podían contestarse, entonces fueron a preguntarle a Dios o al mito. Y el mito chino “El Pangu inició el cielo y la tierra” es una forma de contestar. Dice así:
  
 En los tiempos antiquísimos, el cielo y la tierra aun no estaban separados. Y el mundo estaba oscuro como un huevo grandísimo, y no se sabe cuándo comienza a engendrarse y nacer el  Pangu, que es un gran Espíritu en sí mismo. Fue engendrado y nació hace mucho tiempo, durmiéndose y levantándose silenciosamente en dieciocho mil años.
  
 Cuado se abrieron sus ojos, el mundo esta oscuro todavía, y se sentía muy indispuesto en su corazón. Entonces se levantó de un golpe, estiró su mano derecha y apareció una hacha brillante, y empuñándola con dos manos, agitándose la fuerza de Espíritu, y la levantó girando su cuerpo. Y emitiendo un sonido muy grande “Ca, La, La”, el huevo se abrió. Al verlo vio unas partes todavía unidas, y estiró su mano izquierda y llegó un cincel brillante. Empuñando la cincel de oro, levantó el hacha y siguió trabajando en las partes unidas, y se emitió un sonido grandísimo “Dandan”, y el huevo se separó totalmente por fin.
  
 Y acabaron de separarse aquellas cosas más ligeras y puras fueron el cielo, y aquellas más  mezcladas y pesadas fueron la tierra.
  
 Pangu vió alegremente los cambios aparecidos, preocupándose de que el cielo no se cayera y se uniera otra vez a la tierra se reunieran, y el mundo regresara a ser oscuro de nuevo. Sostuvo entonces el cielo con propia cabeza, y puso su pie sobre la tierra. Y así todo su cuerpo soportaba cielo y tierra como un pilar.
  
 El cielo se elevaba un “zhang”(medida china de longitud equivalente a 3.33 metros) cada día; y la tierra aumentaba también un “zhang” cada día, y entonces el cuerpo de Pangu también se alzaba un “zhang” cada día. Y así pasaron dieciochos mil años, y la distancia entre el cielo y la tierra ya  había crecido noventa mil “li” (“li” también es medida china de longitud equivalente a 0.5  kilómetros), y el cuerpo de Pangu era igualmente.
  
 ¡Qué magnifico era aquel paisaje! Pangu muy alto, de noventa miles “li”, permanecía erguido majestuosamente entre el cielo y tierra con cabeza de serpiente y cuerpo de dragón. Y viendo los dos iniciados, Pangu se sonríe orgullosamente y sus ojos brillaban con entusiasmo y alegría.
  
 Pangu permaneció erguido mirándolos un tiempo muy largo. Hasta que día ello se derrumbó del mucho cansancio. Y así se murió.
  
 La muerte de Pangu es un hecho gradismo, sacratísimo y el más espléndido en el universo.  Acompañando con un sonido enorme que conmovió el cielo y la tierra, su cuerpo se dividió de pronto. Su mirada que todavía llenaba de añoraba este mundo se convirtió en el relámpago, y su suspiro final se transformó en los viento y nube, su ultimo rugido en el trueno, y sus ojos volaron al cielo. El ojo izquierdo se convirtió en el sol, el derecho en la luna, y su mano y su pie y su cuerpo en los cuatros lados de tierra y en las cincos montañas: Taishan, Huashan, Huoshan Hengshan y Chonggaoshan. De su sangre brotaron soltaron corrientes por la tierra, y se transformaron en el río, el lago, y el mar; y sus tendones arterias y venas formaron los caminos plateados por la tierra, sus músculos que volaron por todos lados, hicieron innumerables tierras fértiles, sus cabellos y bigotes volvieron al cielo, en las estrellas brillantes, su piel y sus vellos llenaron el cielo y cayeron en la tierra produciendo flores, hiervas y árboles, y sus dientes, huesos y medulas fueron metales, piedras, perlas y joyas. Y hasta sus sudores mas inútiles quedaron en las lluvias y rocios.
 Este es el cuento de que Pangu inicio el cielo y la tierra. Es un Génesis chino.
 
 Actualmente el alma de Pangu todavía inspecciona en el cielo amplio. Sus ojos con amores tan profundos como cuando murió aun fijan la mirada en la tierra china y el cielo que él mismo inició. ¿El cielo todavía esta tan azul como el antes? ¿Y la tierra está verde como al empezar? ¿Las montañas y los ríos están aun puros y limpios? ¿Cómo viven sus hijos y hijas? Etc. Casi todos los chinos ya hemos escuchado las preguntas provenientes de Pangu, y estamos respondiéndole con nuestras buenas prácticas.
  
 Pangu es un gran Espíritu, y también es un antepasado común de la nación china, y lo respetamos y le ofrecemos sacrificios desde largo tiempo, y todavía hay muchos vestigios en todo el pais chino. Hay 5 montanas que llevan el nombre común de Pangu: la montaña Pangu de Qinyang de la proviencia Henan, la de Leiyang de Hunan, la de Yudu de Jiangxi, la de Yichang de Hubei y la de Laibin de Guangxi. Los vestigios de Pangu se extendieron todas tierras de China, y ellos son: el templo de Qinyang de Henan costruido en epoca de Tang, hace ya 1300 años; el templo de Cangjiu de Hebei construido en los años 1278; el de Leiyang; el de Laibin; el de Yichang; y el de Xinzhu de Taiwan etc. Además: Qinyang, Leiyang, Laibin y otros han ofrecido sus sacrificios, y Qinyang ha construido la red de cultura de Pangu http://www.pangushan.com/.
  
 Actualmente Pangu está llegando a ser un símbolo del desarrollo armonioso entre  humanidad y  naturaleza en nuestro país. Respetar a Pangu significa no solamente buscar al pueblo natal del  espíritu, sino también construir y proteger lo común de de humanidad.


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Camilo Sun

Pekín (Beijing) China


 

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